Pese a la incertidumbre económica que aún existe, el precio de las viviendas no muestra ningún síntoma de agotamiento. Al contrario, ya que en el segundo trimestre de 2018 aumentó un 6,8%, lo que supone un nuevo record desde que la crisis produjera el descenso súbito de su valor.  Se trata de una tendencia que ya venimos observando desde hace tiempo. De hecho, el precio no ha parado de subir desde los últimos 4 años, coincidiendo con los primeros indicios de recuperación tras tocar fondo durante la crisis.

El precio aumenta en inmuebles nuevos y usados

El INE ha actualizado sus datos recientemente, lo que nos permite establecer un análisis más certero. El aumento del valor del inmueble experimentado entre abril y junio no se veía desde 2015, incrementándose los gastos de comercialización de propiedades inmobiliarias en un 2,6%. Para hacernos una idea, en el primer trimestre de 2018 lo hizo en un 1,4% y el segundo trimestre del año pasado en un 2%.

No existen diferencias significativas entre el tipo de inmueble y su precio de venta. En este sentido, durante los primeros años de la recesión y la tímida recuperación, las viviendas usadas eran las que más prioridad tenían. No obstante, hoy en día podemos observar un considerable auge de los pisos de nueva construcción, que tiene su origen en el momento tan positivo que vive el sector inmobiliario.

Vamos a ver todo esto en cifras. Los precios de las casas de segunda mano aumentaron un 7% en el segundo trimestre en relación al año pasado, un 0,7% más que el trimestre anterior. Por su parte, los inmuebles nuevos se incrementaron en un 5,7% en este mismo margen de tiempo, manteniéndose estable con respecto al pasado trimestre.

¿Hay riesgo de una nueva burbuja?

Pese a esta inercia, la mayoría de los especialistas del sector coinciden en afirmar que no existe riesgo de sufrir una nueva burbuja inmobiliaria. La subida de los precios es la consecuencia de los efectos de la recuperación económica y el auge de la demanda. En general, las familias vascas disponen de una renta más elevada que hace 4 o 5 años, el desempleo se ha reducido notablemente y las perspectivas son más optimistas que en el pasado 2013.

Esto permite una mayor flexibilidad a la hora de adquirir una vivienda, a lo que se suman las facilidades para obtener un crédito en condiciones muy ventajosas, provocado por la enorme competencia que vive el sector en la actualidad.

Conclusiones

Estas cifras, aunque alentadoras, todavía se sitúan muy por debajo de las registradas en 2007, cuando nuestro país estaba en la cima de su “boom” inmobiliario. Sin embargo, las tasas interanuales están creciendo a un ritmo del 7%, algo que sí coincide con los porcentajes vividos hace 10 años. La principal diferencia es que este crecimiento antes se daba con números máximos y ahora se producen tras haber alcanzado unos mínimos históricos. Se prevé que estos porcentajes se mantengan hasta 2021, año en el que aumento de los precios se mantendrá estable en torno al 3%.