El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha anunciado una bajada del 0,7% en el IPC durante el pasado julio. Pese a ello, la tasa interanual se sitúa en el 2,2%, por lo que se trata del vigésimo tercer año consecutivo que los precios aumentan. En otras palabras, la vida es en la actualidad un 2,2% más cara que hace un año, un 2,3% en el caso de Euskadi.

Este descenso del IPC se debe sobre todo al menor encarecimiento de los alimentos de primera necesidad y bebidas sin alcohol, como es el caso del pescado, las frutas o el aceite. También hay que tener en cuenta la rebaja en los paquetes turísticos con respecto a 2017. Sin embargo, la factura de la electricidad no ha parado de crecer en los últimos 3 meses, algo que ha imposibilitado la estabilidad de los precios.

Pérdida de poder adquisitivo

Todo esto se traduce en una pérdida del poder adquisitivo, influyendo directamente en el consumo de las familias vascas, que hoy en día aún no ha recuperado los niveles de 2008. Sin duda alguna, las subidas constantes del precio de la luz desde el mes de enero han tenido mucho que ver en esto. De hecho, el pasado julio la factura se incrementó en un 1,8%.

Como consecuencia, los gastos de vivienda y transporte han aumentado en julio en torno al 5% de media. A principios de año la variación anual era de 1,8% en los trasportes, pero a partir de junio subió hasta el 5,1%, manteniéndose en julio en un 5,9%. Y todo esto, pese a que el combustible es más barato que hace un año.

El valor de las viviendas ha tenido un repunte importante en julio, ascendiendo hasta el 3,7% debido al mayor gasto en electricidad o gas. Esto contrasta con el descenso experimentado por estas fechas hace un año, sobre todo teniendo en cuenta que en enero de 2018 la tasa era de -2%. Es decir, que los precios en los inmuebles han subido casi 6 puntos desde el pasado mes.

Otro de los datos arrojados por el IPC de julio es el descenso interanual en más de un punto en lo relativo al ocio y cultura. En gran medida, está provocado por una caída del precio de los paquetes turísticos con respecto al año pasado.

Consecuencias de la subida de los precios

La tasa interanual del 2,2% es la vigésimo tercera positiva que encadena el IPC en nuestro país, lo que significa que los precios son un 2,2% más caros que hace un año. Por desgracia, los sueldos no se han incrementado en la misma proporción, por lo que la pérdida de poder adquisitivo supone un enorme problema para la mayor parte de las economías domésticas.

Esta situación ya ha sido denunciada por la Asociación de Autónomos (ATA), que advierte que estas subidas constantes en la luz y los carburantes van a afectar a los trabajadores por cuenta propia y a los pensionistas. Los sindicatos también han mostrado su preocupación, como es el caso de UGT, que ha criticado el estancamiento de los salarios y un consumo de las familias que se sitúa por debajo de los niveles anteriores a la crisis.