Las familias vascas destinan más del 25% de su presupuesto mensual para el pago de la hipoteca o la renta de alquiler. Estos son los datos que se desprenden de la última encuesta sobre condiciones de vida llevada a cabo por el Instituto Nacional de Estadística, que hemos tenido oportunidad de revisar hace poco. En la entrada de hoy vamos a hablar en profundidad sobre este tema y analizaremos la evolución del mercado inmobiliario en 2018.

Vivir de alquiler es más caro

Según los datos proporcionados por el INE, en la actualidad vivir de alquiler supone un mayor esfuerzo para los hogares vascos, lo que explica el repunte de la venta de viviendas. En este sentido, las cuotas de las hipotecas medias que tenemos hoy en día son en general mucho más asequibles que la renta de alquiler. Esto ha propiciado un cambio de mentalidad y cada vez más ciudadanos se posicionan a favor de tener una vivienda propia.

Vamos a ver esto en cifras. El pago de las hipotecas supone algo más que el 22% del presupuesto para el mes de una familia, mientras que el alquiler se dispara hasta el 32% de media. El resultado: menos dinero disponible para otros gastos indispensables de la casa, como por ejemplo los alimentos o artículos de limpieza.

Evolución del gasto de la vivienda en 2018

En 2017 los pagos de un inmueble suponían un gasto del 26,5% para los hogares vascos, un porcentaje que este año sube hasta el 27,1%. Si partimos de la base de que cada familia dispone de una entrada media de 29.000 euros al año, vivir de alquiler tiene un coste de casi 9.500 euros anuales, mientras que hacer frente a una hipoteca reduce este número por debajo de los 6.500 euros. Dependiendo del régimen de tenencia, esto significa una diferencia que puede llegar hasta el 45%.

Consecuencias del aumento del precio de alquiler

Según los expertos del sector inmobiliario, este incremento en los costes de alquiler ha supuesto un enorme problema para las familias vascas que no pueden acceder a una hipoteca. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estos porcentajes no contemplan algunos de los gastos adicionales derivados de un piso en propiedad.

En este sentido, se quedan al margen los impuestos, la tasa de la comunidad, reformas que haya que realizar en el inmueble y las subidas en los tipos de interés. El alquiler sigue siendo la mejor opción para aquellos que no quieren preocuparse por problemas de este tipo, que pueden echar al traste la planificación mensual.

Al mismo tiempo que aumenta el alquiler, el dinero destinado a las cuotas de las hipotecas ha disminuido ligeramente en 2018, señal inequívoca del excelente momento en el que se encuentra el mercado inmobiliario. Si tiene alguna duda sobre el tema o está pensando en comprar o vender una vivienda, póngase en contacto con nosotros. Le asesoraremos lo mejor posible para satisfacer todas sus expectativas.