Si estás buscando piso seguro que te suena la expresión “vivienda a reformar”. Se refiere por norma general a edificios antiguos, que además de un lavado de cara pueden requerir la instalación de nuevos sistemas de saneamiento o cableado eléctrico. Por el contrario, si estás vendiendo tu propiedad, has de saber que las casas reformadas aumentan hasta un 30% su valor.

En la entrada de hoy vamos a hablar de las principales reformas que se pueden hacer en una vivienda y las ventajas que nos proporcionan para posicionarnos en el mercado inmobiliario.

Pequeñas reformas

No gastes más dinero de lo necesario. En ocasiones, los pequeños detalles suponen una enorme diferencia. Por ejemplo, pintar las paredes es algo que puedes hacer con tus propias manos. E incluso contratar a un profesional no supone un desembolso muy elevado.

También puedes probar a cambiar los muebles de ubicación, para que las habitaciones parezcan más espaciosas. Todas estas pequeñas tareas no requieren ningún tipo de licencia al ayuntamiento. No obstante, algunas localidades si exigen una declaración responsable.

Se trata de un documento donde ponemos en conocimiento de las autoridades el tipo de reformas que vamos a llevar a cabo en nuestro domicilio. Incumplir esta normativa puede conllevar multas de hasta 600.000 en las situaciones más graves, por lo que se recomienda infórmanos bien antes.

Home Staging

Si vas a cambiar la decoración de tu vivienda para alquilarla o venderla, quizás necesites la ayuda de un especialista en Home Staging. Esta profesión es muy habitual en el mundo anglosajón y poco a poco va calando en nuestro país. Se trata de un experto en decoración de viviendas para su exposición al público. Resaltará todos los puntos fuertes de tu casa y minimizará sus defectos, aumentando en gran medida el atractivo de cara a futuros compradores.

Grandes reformas

Las obras menores y mayores requieren licencia. En el primer caso, se trata de reformas simples que no afectan a la estructura o sustentabilidad de la propiedad. Ejemplos de obras menores las tenemos en la reforma del baño o los cambios de puertas y ventanas. Para que te den la licencia has de presentar en el ayuntamiento los planos de la vivienda y una memoria técnica.

En algunos municipios también te pedirán un certificado de seguridad o copia de la licencia de actividad. Y en los casos más extremos, incluso se solicitará un proyecto de reforma realizado por un arquitecto o ingeniero colegiado. Siempre que cumplas con las condiciones legales y abones las tasas, no deberías tener ningún problema en pasar este trámite.

Las obras mayores son las reformas de mayor envergadura que puedes efectuar en tu casa, asociadas casi siempre a la alteración de elementos estructurales. Uno de los ejemplos más habituales es echar abajo las paredes para cambiar el número de habitaciones.

Los trámites son más complejos, por lo que se recomienda iniciarlos antes de comenzar con las reformas. Necesitaremos la colaboración de un técnico especializado que describa el tipo de obra, fecha de inicio, duración prevista, presupuesto, estudio de residuos y sistemas de seguridad. Una vez recibida la documentación, las autoridades municipales emitirán su respuesta en un plazo máximo de 3 meses. Momento a partir del cual se pueden comenzar las obras.